Mientras gran parte de los canales de distribución tradicionales están atravesando un período sensible, el comercio electrónico en España bate récords y se consolida como uno de los pocos oasis en el desierto de la crisis. Así lo revelan también los últimos datos correspondientes a los 3 primeros trimestres del 2011 publicados por la CMT.
El acumulado de 2011 hasta finales de septiembre era de 6.799 millones de euros, un 26% más que el año anterior, lo que nos hace prever que el total del ejercicio que se publicará en mayo podría rondar los 9.200 millones de euros –siendo precavidos–. Permaneceremos atentos a la publicación del informe correspondiente al 4º Trimestre y comprobaremos si finalmente se sobrepasa el nivel de los 10.000 millones, lo que supondría una gran noticia para el sector.
En otras palabras, las compras online realizadas en 2011 se han incrementado y ahora representan un 11% sobre el total de compras hechas por los españoles según Eurostat. Una cifra que nos sitúa por detrás de otras potencias europeas como Francia, Alemania o Reino Unido.
Uno de los factores principales de esta desigualdad lo representa la brecha digital que existe entre España y los países antes citados, así como el componente cultural con la herencia anglosajona de la compra por catálogo. La penetración de Internet y de la banda ancha en nuestros hogares es mucho menor debido al alto coste de contratación, uno de los más altos de Europa. Pero aún así, la previsión para el futuro cercano es muy positiva ya que registramos uno de los ritmos de crecimiento de nuevos usuarios de Internet más altos del continente.
Una previsión que nos permite determinar que el sector ecommerce en España ganará cuota de mercado a medida que se reduzca la brecha digital. Sabemos que desde internauta a comprador online y desde distribuidor físico a distribuidor online sólo hay un pequeño paso y las razones para abordarlo comienzan a adquirir fuerza en multitud de compañías.
Por una parte, los usuarios son cada vez más maduros, un 87% emplean la red como herramienta para informarse sobre productos y servicios. Sigue existiendo la barrera de la confianza, aunque gracias a los premium players como BuyVip, Pixmania o Privalia que actúan como generadores de demanda, la barrera cada vez es menor. Hoy sabemos que el comercio electrónico ofrece seguridad en el pago y multitud de garantías, con la apuesta por las compañías en desarrollar una política comercial muy ventajosa para el usuario, ampliando plazos de devolución y facilidades en los cambios. Es un canal que nos permite ahorrar tiempo y dinero, nos ofrece disponibilidad de una mayor variedad de productos que serían inaccesibles por medio de los canales de distribución tradicionales. Además, la incorporación de un amplio abanico de productos y servicios (alimentación, moda, mascotas, etc.) están enriqueciendo la oferta del sector y ampliando el espectro de compra. Es hora de dejar a un lado aquello de que se trata de un fenómeno minoritario, aislado y elitista. Se trata de un fenómeno corriente, de masas y global.
Por otra parte, parece que las entidades financieras no acaban de proporcionarle al sector la importancia que tiene, en un entorno con la difícil coyuntura actual, sigue sin existir una propuesta clara y profesionalizada destinada a facilitar el alta de TPVs virtuales. Acudir a tú entidad es el primer paso para descubrir su particular pirámide de Maslow, dónde la oferta de TPVs virtuales sigue muy por debajo de depósitos, hipotecas, cafeteras o préstamos personales. El caso contrario lo encontramos con los operadores logísticos, decididos a pugnar por su porción en el sector, estableciendo acciones y soluciones para mejorar su oferta e ir adaptándose al perfil de cada cliente ecommerce. Sin olvidar el segmento de nuevos proyectos que siguen encontrando dificultades para trabajar con determinados operadores, si bien, existen iniciativas destinadas a cubrir dicha necesidad como Métodos Logísticos y eCamina.
El volumen de negocio del comercio electrónico mantiene una progresión y tendencia creciente, destacando el comportamiento del volumen de negocio segmentado geográficamente.

Durante la eclosión de la crisis en 2008, el 2ºTrimestre supuso la ruptura de la tendencia creciente en los 3 segmentos dónde comprobamos una recuperación del volumen de negocio “Dentro de España” y “Desde España con el exterior” en un ejercicio, en el 2ºTrimestre de 2009. El segmento de “Desde el exterior con España”, la recuperación de los niveles se consiguió en el 3ºTrimestre de 2010.
2011 ha sido un año de crecimiento de sectores como Prendas de vestir o alimentación, dónde ya no se trata únicamente de viajes, electrónica o Renfe
. Esto explica el estado actual de muchas compañías de diversos sectores (farmacéutico, bienes de equipo, editorial, joyería,…) que han comprendido que hay que invertir no sólo recursos financieros sino también logísticos y humanos, definidos en torno a un plan estratégico (marketing y ventas, comunicación, operaciones, internacionalización) que convierta el canal de comercio electrónico en un pilar en la comercialización en mercados actuales y como plataforma para acceder a nuevos mercados, bien sea a nivel intracomunitario o extracomunitario.
Plantearse la complementariedad del canal de comercio electrónico como una acción innovadora parece seguir siendo el argumento para no enfrentarse al eterno debate, redefinir la estrategia como distribuidor o fabricante con el punto de venta final en la red.
Foto: Bogdanz